Migrantes cubanos en Panamá. Foto: www.havanatimes.org
Migrantes cubanos en Panamá. Foto: http://www.havanatimes.org

Paso Canoas (Panamá).- Un grupo de migrantes cubanos de los más de 2.000 que están varados en Panamá decidieron hoy compartir lo que tienen con los cientos de africanos que permanecen a la intemperie en la zona fronteriza con Costa Rica.

Los cubanos, que llevan meses refugiados en un hotel abandonado, acondicionado por las autoridades panameñas, apartaron de su dinero para comprar comida para los otros migrantes, que tienen dos días en un limbo jurídico entre

Costa Rica y Panamá, ya que el primer país los quiso expulsar y el segundo se negó a recibirlos.

“Esta donación consiste en que somos seres humanos. Ellos no se encuentran con las mismas posibilidades que nosotros, pero tenemos que ayudarlos porque son migrantes igualmente”, dijo a Acan-Efe el cubano Frank Rodríguez.

“Nosotros tenemos donde guarecernos gracias al presidente de Panamá (Juan Carlos Varela), pero ellos no tienen. Por eso, muchas personas han donado. Esto es en nombre de los cubanos y de la humanidad”, continuó.

Los africanos, que superan los 500, han pasado dos noches a la intemperie, sin acceso a baños, durmiendo en cartones sobre la calzada de la vía interamericana, que recorre el continente de norte a sur.

De un lado los bordea la policía costarricense y del otro la panameña, que les impiden el paso.

Los costarricenses también se han movilizado a ayudar de forma independiente a los migrantes extracontinentales, entre los que hay un grupo de asiáticos.

Este domingo levantaron un par de toldos y ofrecieron agua, comida y tiendas para que los africanos se refugien del sol y la lluvia.

Las autoridades de Costa Rica y la Cruz Roja también han distribuido insumos básicos entre el grupo, sin embargo sus condiciones son precarias.

Los cubanos y los africanos tienen una meta común, superar los cierres fronterizos de Nicaragua y Costa Rica para atravesar el resto del continente hasta llegar a Estados Unidos, país donde consideran que harán realidad sus sueños.

“El llamado a las autoridades es que nos hagan el favor de abrirnos las puertas. No somos extraterrestres y tampoco necesitamos entrar en el territorio de nadie a la fuerza, porque somos gente pacífica. En estos instantes ellos (los gobernantes) pudieran ser una persona como nosotros, un migrante”, arguyó Rodríguez.

“Ningún ser humano merece vivir en esta situación”, añadió un compañero suyo, que no se identificó.

El Gobierno de Costa Rica sostuvo el viernes que no permitirá el ingreso de migrantes en condición irregular y que en la medida de sus posibilidades desplegará las acciones necesarias para rechazar en las fronteras a quienes intenten entrar al país en esa condición.

Ayer, sábado, anunció que instalará cerca de la frontera un centro de detención para iniciar el proceso de deportación de estos migrantes, y otro de atención para mujeres embarazadas y niños.

Costa Rica ha asegurado que “no cuenta con las condiciones económicas ni logísticas para volver a instalar una red de albergues ni organizar un plan de atención y evacuación” de migrantes, como el desplegado entre noviembre y marzo pasados con 8.000 cubanos que se quedaron en el país varados tras el cierre de la frontera nicaragüense.

La crisis migratoria en esta región inició en noviembre pasado cuando Nicaragua decidió cerrar su frontera al flujo de migrantes cubanos por razones de seguridad. Entonces, tras recibir a los miles de isleños, el país decidió cerrar también su límite sur, y Panamá quedó como último destino antes de alcanzar el tapón fronterizo.

A los más de 2.000 cubanos que están en Panamá, cerca del límite costarricense, se suman unos 1.500 que permanecen en la localidad panameña de Puerto Obaldía, en el Caribe, cerca de Colombia, país por el que pasa el flujo de isleños después de viajar vía aérea a Suramérica desde Cuba.

Los africanos y asiáticos emprenden travesías similares dentro del continente americano. La mayoría viaja a Brasil y a partir de allí se encamina hacia Centroamérica

Fuente: Agencia EFE

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