La vida de los ecuatorianos cambió completamente después que el mayor terremoto de los últimos 40 años sacudiera las costas de este hermoso país dejando cientos de muertos y miles de personas sin hogar.

Es triste ver como en pocos segundos todo se convierte en polvo y escombros; que frente a tus ojos pierdas toda tu historia y todo lo que alguna vez tuviste, pero más triste aún es perder la vida propia o la de un familiar o amigo. Esta es la dura realidad de miles de ecuatorianos que han tenido que dejar todo e ir a refugios para proteger sus vidas. El mundo ha demostrado solidaridad al enfrentar esta situación con donaciones de ayuda humanitaria para ayudar en la recuperación del pueblo. En áreas como Manabí, Manta y Puerto Viejo cientos de brigadas médicas y de rescate continúan brindando primeros auxilios y buscando sobrevivientes día y noche para así salir adelante más pronto. Cuba siempre presente en este tipo de eventos, envió rápidamente brigadas médicas a colaborar, así como también perdimos varios cubanos hermanos en este trágico desastre.

Existen miles de historias que han quedado sepultadas bajo los escombros, recuerdos de la infancia, aquella prenda que tanto te gustaba, o un simple cuadro en la pared; lo cierto es que nada de eso volverá, y este es el momento de levantarse y reconstruir su país, su vida, su barrio; comprendo que ha de ser difícil, pero confío en Ecuador y en que saldrán adelante nuevamente.

Ecuador será el ave Fénix de Suramérica, pues renacerá del polvo.

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