La iniciativa acometida por ETECSA permite al país un ahorro considerable de divisas, y completa un servicio muy necesario en los aeropuertos. Los usuarios de la terminal número tres del Aeropuerto Internacional José Martí se han visto beneficiados en los últimos tiempos con un nuevo servicio, pues ahora tienen la oportunidad de contar con cargadores de dispositivos móviles (fundamentalmente dirigidos a celulares y laptop), los cuales se han ubicado en varios espacios públicos de esta instalación.

 

altTodo surgió a partir de una demanda que realizara el Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba (IACC) a la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA), basada en opiniones de los pasajeros, sobre todo extranjeros, quienes una vez en el país, afrontaban tal disyuntiva.

Así, en un inicio el ingeniero en Telecomunicaciones Héctor Marsal, director de Mercadotecnia de la División de Servicios Móviles, asumió la tarea de desarrollar el producto y hoy está satisfecho con el resultado, que ya se presentó —y obtuvo premio— en el Fórum de Ciencia y Técnica de la Empresa del año en curso.
Un ahorro considerable
Según Marsal, lo primero fue hacer un proceso de licitación porque en el país no se fabricaban dichos dispositivos y, por lo tanto, tampoco existía un lugar donde adquirirlos.
Así —contó— se hicieron algunas solicitudes a proveedores foráneos, y una oferta costaba dos mil 700 dólares (por cada unidad). «Entonces nos dimos cuenta de que el dispositivo no llevaba tantos recursos, que lo podíamos fabricar a partir de iniciativas propias».
Primero buscó información en internet sobre las características técnicas del equipo, comenzó a pensar cómo hacerlo. Más tarde comprendió que resultaba imprescindible contar con la ayuda de un diseñador.
Por eso acudió a Líber Ponce, de la Dirección de Comunicación de ETECSA. «A él le gustó la idea y de mutuo acuerdo comenzamos a trabajar. Después de una primera propuesta, llegó la última; también vimos dónde se podía fabricar y con qué materiales».
Este fue el primer prototipo —afirmó Marsal mientras mostraba el dispositivo—, que estuvo a prueba durante un mes y al cual se conectaron diferentes tipos y tamaños de teléfonos. «Nos percatamos de que podía ser más estrecho, mejoramos su estética y modificamos las tonalidades de los colores.
«El equipo final, con un costo de fabricación de 104 CUC, permite conectar seis dispositivos móviles, y las ventajas pueden resumirse: fabricado en el país, con materiales propios, y en pesos cubanos convertibles. Las necesidades del IACC estaban alrededor de 30 unidades, así que por ahí se puede calcular el ahorro considerable», enfatizó.
Líber, del dicho al hecho…
Un cargador de celular no es más que un tomacorriente, pero en este caso, era importante tener muy en cuenta el contexto y las prestaciones a partir de las necesidades de los usuarios, resaltó Líber, coautor del dispositivo, del cual ya están instaladas cuatro unidades en la terminal número tres del Aeropuerto Internacional José Martí.

 

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Al explicar algunos detalles, expresó que inicialmente se hizo un estudio del entorno para comprobar las necesidades de los usuarios y la utilidad práctica.
«Todo estaba regido en una solución formal, basado en temas de diseño, y una de las premisas esenciales era fabricarlo con materiales disponibles y lograr que la producción fuera costeable».
Según este especialista, hay disímiles soluciones para producir un cargador de dispositivos móviles; el punto más complejo era en los materiales que se podían utilizar. De ahí que sugirió el PVC y el acrílico.
«También tuvimos en cuenta el entorno, la estancia de los usuarios en el aeropuerto, por lo cual debía ser cómodo y asequible; que permitiera cargar los dispositivos y utilizarlos al mismo tiempo, o dejarlos en reposo, esperar y conversar».
En el caso de las laptop, los autores de esta inventiva aconsejaron, según los espacios disponibles en la terminal número tres, que los equipos se colocaran cerca de los asientos para una mayor comodidad.
Hoy Líber está consciente de que la demanda puede crecer y muestra satisfacción. «Es un producto terminado muy versátil, que se puede ubicar en una terminal de ómnibus o en otros sitios públicos, como los parques, donde tendría un valor agregado, teniendo en cuenta las posibilidades de conexión wifi».

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