Para Freddy Espinosa emprender es un acto natural. Con 23 años ya creó Almaty Technologies & IT Solutions, un emprendimiento cubano que provee soluciones informáticas y tecnológicas, comercializa accesorios para dispositivos móviles al por menor y ofrece otros servicios como diseño y desarrollo web, impresiones y publicidad.

Para quien estudió Electrónica Aplicada, la tecnología es parte de su vida. En enero de 2015 se lanzó al mundo del llamado “cuentapropismo” y un año después dice haber logrado niveles de estabilidad y crecimiento en el negocio que al menos le alcanzan para dar de comer en su casa.

“Llevo este pequeño negocio yo solo, y en parte soy el sostén de mi familia, por tanto se me hace difícil guardar dinero para inversiones. No tengo los recursos que necesito para lograr mis deseos, pero todo en la vida viene de a poco, así que sigo con mis ideas”, insiste Freddy.

Las experiencias de Almaty Technologies & IT Solutions, así, a lo anglófono, son comunes a buena parte de los muchos nuevos emprendimientos que buscan su espacio en la paulatina y cautelosa apertura al sector no estatal en la economía cubana. Pero el negocio de Freddy podría dar en poco tiempo un salto de calidad.

Freddy fue seleccionado para participar en el programa de becas Iniciativa de Jóvenes Líderes de las Américas (YLAI por sus siglas en inglés), impulsado por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama y patrocinado por el Departamento de Estado. En el otoño de 2016 es uno de los cubanos que participa en el programa, como antes lo hizo Claudia Paredes, creadora del servicio de venta de ropa usada Mi Escaparate.

Haber sido seleccionado constituye para el joven su mayor logro profesional hasta ahora y una demostración de que su concepto de negocio es viable y sostenible.

“Los aspirantes pasamos un proceso complicado de entrevistas y solicitudes. Fuimos más de cuatro mil, de 37 países diferentes, y al final quedamos solo 250 jóvenes, ocho de los cuales somos cubanos.

“Nos identificamos como parte de una nueva generación que quiere ayudar aún más y contribuir de manera directa en sus entornos. Tenemos buenas ideas que permiten crear y guiar a otros, y en YLAI nos facilitan las herramientas y medios para aprender cómo hacerlo y facilitar que nuestra carrera profesional despegue de la mejor manera”.

Aunque según lo presenta Freddy, al programa YLAI hay poco que señalarle, su presencia en una iniciativa directamente promovida por el presidente norteamericano y realizada con fondos del Departamento de Estado, podría ser usada para relacionarle con planes subversivos contra el gobierno cubano.

Para algunos en la Isla la apuesta directa del mandatario norteño de empoderar a sectores sociales específicos (sobre todo los jóvenes y los “cuentapropistas”) y convertirlos en impulsores de cambios en el sistema sociopolítico cubano, es razón suficiente para descalificar cualquier idea que venga desde Washington.

Pero Freddy se permite tener una idea propia en este asunto.

“Unos días antes de venir comenzaron los comentarios, denuncias y noticias en Cuba sobre las becas de World Learning para adolescentes. Sinceramente no creo me afecten en lo personal. Estoy aquí para tomar lo mejor del mundo de negocios estadounidense, mejorar en lo profesional y aprender cómo lidiar con un emprendimiento nuevo.

“Más allá de las opiniones que pueda generar este programa, mi meta es levantar mi negocio y considero que la iniciativa me ayuda mucho en ese aspecto. En mi opinión, siempre que el participante tenga claros sus objetivos durante y después de los programas, no creo que tenga nada de malo participar en ellos; yo me siento muy orgulloso de ser parte de esta iniciativa y de los logros que he tenido hasta el momento.”

No hay conflicto alguno. Espinosa, como emprendedor cubano, no se define a sí mismo como un germen de capitalista, sino como un joven con ganas de crecer y aportar a su entorno social.

“Una vez logre establecerme lograré un impacto también en mi comunidad, porque contemplo la apertura de un aula para ofrecer talleres y cursos gratuitos sobre tecnologías aplicadas a la vida diaria. Parte de los ingresos serán invertidos en desarrollo comunitario y eso la gente lo valora, contribuye directamente al crecimiento de nuestra sociedad”.

Por ahora lo real y concreto son las sesiones de YLAI. En la gira por varias ciudades se ofrecen conferencias, charlas y consejos de personas con éxito en distintas esferas. Además, los seleccionados tienen períodos de inserción en dinámicas de empresas similares a las que los becarios han concebido en su país. A Freddy le tocó intercambiar con Warp Computers, después de conocer a directivos de AT&T y Directv.

En lo que termina su período de estudios, el creador de Almaty asegura sólo ambicionar el regreso y conseguir más apoyo de iniciativas como YLAI y también de instituciones cubanas, con las cuales pueda articular proyectos junto a otros emprendedores de dentro y fuera de la Isla. Todo ello para crear en su país un modelo de negocio que inspire a otros.

“Mi objetivo va más allá de ganar dinero, trato de ayudar a que todos podamos tener una mayor preparación en el campo de las tecnologías para usarlas como lo que son: un componente para vivir mejor”.

 

Fuente: https://eltoque.com/texto/un-cubano-emprendedor-entre-empresas-de-estados-unidos

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